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HERRAMIENTAS – Martillo

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El martillo es una herramienta de percusión utilizada para golpear directa o indirectamente una pieza, causando su desplazamiento o deformación. El uso más común es para clavar, calzar partes o romper una pieza. Los martillos son a menudo diseñados para un propósito especial, por lo que sus diseños son muy variados.

Están compuestos por dos partes que son:

– Mango: Es la parte por donde se sostiene.
– Cabeza: plano denso que enfoca su energía en un punto de impacto.

Los pasos que se deben tomar en cuenta para hacer el movimiento correcto del martillo, son:

1. Sujetar firmemente el mango alrededor de un tercio de la distancia desde la parte inferior, con el pulgar hacia la cabeza, con el mango perpendicular a su antebrazo. Asegúrese de que usted tiene la cabeza apuntando hacia el camino correcto.

2. Adoptar una oscilación de práctica. Mantenga la cabeza alta, doblar el brazo en el codo, gire el hombro hacia atrás un poco y luego llevar el brazo a través del rango de movimiento, haciendo un arco suave hasta el punto de impacto. Hacer contacto ligero, moviéndose lentamente, y mantener los ojos en el objetivo, no en la herramienta.

3. Hora de una oscilación real. Esta vez, se hace un arco rápido y con toda su fuerza. Al final del golpe, casi toda la energía almacenada en la cabeza móvil debe volcar en el objetivo. Debe conservar la espalda lo suficiente hacia atrás para mantener la forma y repetir según sea necesario.

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Existen diversos tipos de martillos que varían según su función, entre los más utilizados se encuentran:

– Martillo de orejas: su cabeza tiene dos funciones, la cara plana para clavar clavos, y la otra con ranura, para extraerlos.

– Martillo de bola: de uso en mecánica. La bola sirve para concentrar los golpes en el forjado de una pieza cóncava o al deformar los bordes de un remache o roblón para realizar una unión por remachado.

– Martillo de cuña: de uso en mecánica. La cuña sirve para el corte en caliente de piezas, de forma similar al uso de la tajadera para piezas mayores, o al cortafríos para espesores menores.

– Mazos blandos: son martillos con caras de piel o plástico o goma que dañan menos que los metálicos y sólo se usan con ese fin, el dañar y marcar la chapa lo menos posible.

– Martillo de peña: para trabajos ordinarios, de 300 a 350 g; el martillo de ebanista (peña) es un martillo de cuña de poco peso (100 g). Sirvió de mucho cuando en la época histórica.

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